SOMOS DIFERENTES
Iván Ortiz Catalán
HOLI || MIDDLE EAST
CEO & Founder
Vivimos en uno de los momentos más fascinantes de la historia. Nunca antes había sido tan fácil acceder a información, conectar con personas de cualquier parte del mundo o construir un negocio global desde una computadora. Sin embargo, a pesar de que el mundo ha cambiado radicalmente, gran parte del sistema educativo continúa funcionando bajo una lógica diseñada para una realidad que ya no existe.
A millones de jóvenes se les sigue enseñando el mismo camino: estudiar durante cuatro o cinco años, obtener un título universitario y posteriormente salir al mercado laboral con la esperanza de encontrar una oportunidad.
Me pregunté si ese camino es el correcto para quienes soñamos con construir empresas, generar riqueza y dejar un legado.
Si quieres convertirte en empresario
¿Por qué un catedrático enseña emprendimiento?
Siempre me ha parecido contradictorio que gran parte de la educación en emprendimiento sea impartida por personas que nunca han emprendido. Durante años he visto aulas llenas de estudiantes aprendiendo sobre cómo construir empresas, desarrollar modelos de negocio, administrar recursos o liderar equipos, mientras quienes imparten esas clases jamás han tenido que vender un producto, pagar una nómina, negociar con un proveedor o arriesgar su propio patrimonio para sacar adelante un proyecto.
Cuestiono el valor del conocimiento académico. La teoría proporciona lo basado en la hipótesis, razonamientos, lo simple, lo básico y es limitado. Existe una diferencia enorme entre estudiar el emprendimiento y vivirlo.
El emprendimiento real implica incertidumbre, presión, errores, pérdidas, negociaciones difíciles y decisiones que tienen consecuencias inmediatas algo que la teoría nunca entenderá.
Hoy, a mis 40 años y como empresario, entendí que existe algo que ningún éxito ni fortuna puede comprar: TIEMPO. Por eso creo que pasar cuatro años estudiando cómo emprender, en lugar de emprender mientras estudias, es un modelo que debemos cambiar.
No aprendes a levantarte si nunca te has caído.
¿Estás dispuesto a soportar el proceso?
Mi nombre es Iván Ortiz Catalán, nací en México. Mi historia está lejos de ser una historia de éxito instantáneo. Antes de construir operaciones en Medio Oriente, antes de abrir empresas y antes de establecerme en Dubái, fui un emprendedor latinoamericano intentando encontrar su lugar en el mundo.
Como muchos otros, tuve proyectos que no funcionaron. Invertí tiempo y dinero en ideas que fracasaron. Cometí errores que me costaron caro y tomé decisiones que, vistas en retrospectiva, probablemente nunca volvería a tomar. Sin embargo, cada uno de esos errores me dejó algo invaluable: experiencia.
Con el tiempo entendí que el mercado tiene una manera muy particular de enseñarte. No le importa tu promedio académico. No le importa cuántos libros has leído ni cuántos diplomas cuelgan en tu pared. El mercado simplemente responde a una pregunta:
¿Estas dispuesto a soportar el proceso?
Esa lección me acompañó hasta 2022, el año en que tomé una de las decisiones más importantes de mi vida. Dejar una empresa estable en Mexico para buscar un legado.
Muchas personas me preguntan por qué Dubái. Algunos creen que fue por los edificios, por el crecimiento económico o por las oportunidades fiscales. La realidad es mucho más simple. Elegí Dubái porque entendí que el entorno tiene el poder de transformar el destino de una persona.
Cuando llegué, encontré algo que jamás había visto en otro lugar. Empresarios de más de 200 nacionalidades conviviendo en una misma ciudad. Personas que habían abandonado la comodidad de sus países para perseguir una visión más grande. Individuos que pensaban en mercados globales mientras otros seguían pensando únicamente en mercados locales.
Comprendí que el verdadero valor de Dubái no está en sus edificios. Está en su gente.
Porque las personas con las que convives terminan moldeando tus aspiraciones. Las conversaciones que escuchas terminan ampliando tu visión. Las oportunidades a las que tienes acceso terminan definiendo las decisiones que tomas.
Fue precisamente esa experiencia la que dio origen a IORCA BUSINESS DEGREE. La educación tradicional NO FUNCIONA. No para los que buscamos algo mas que el promedio de las personas.
Si un joven está dispuesto a invertir cuatro años de su vida construyendo su futuro, esos cuatro años deberían producir mucho más que conocimiento teórico. Deberían producir experiencia real. Deberían producir contactos. Deberían producir clientes. Deberían producir resultados. Y, el crear una empresa ya no basta, tenemos que ir mas alla "UN LEGADO".
LAS EMPRESAS MUEREN, LOS LEGADOS NO
Por esa razón decidimos construir un modelo donde el aprendizaje ocurre dentro del mercado real. Donde el estudiante deja de ser un espectador para convertirse en protagonista. Donde los errores tienen consecuencias reales, pero también donde los éxitos generan resultados reales.
Nuestra filosofía es simple: la mejor forma de aprender a emprender es emprendiendo.
No existe simulador capaz de reemplazar una negociación real. No existe examen capaz de reemplazar la presión de cerrar una venta. No existe caso de estudio capaz de reemplazar la experiencia de construir una empresa desde cero.
@ivan.orca